Paisaje Protegido del Río Guadiamar

Candidatura del Paisaje Protegido del Río Guadiamar al Premio Europeo de paisaje del Consejo de Europa

guadiamar_logoColaboración en la redacción de la candidatura de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medioambiente de la Junta de Andalucía para el Premio del Paisaje del Consejo de Europa, del año 2013.

El Premio del Paisaje del Consejo de Europa

El Premio del paisaje del consejo de Europa, fijado por el Convenio Europeo del Paisaje “es una distinción que puede otorgarse a las autoridades locales y regionales y a sus agrupaciones que, como parte de la política paisajística de una Parte en el presente Convenio, hayan adoptado una política o medidas para proteger, gestionar y/u ordenar su paisaje que hayan resultado de una eficacia duradera y puedan servir de ejemplo a otras autoridades territoriales de Europa”.  De carácter bianual, tiene como objetivo reconocer las iniciativas concretas y ejemplares sobre paisaje de los países firmatarios del Convenio. Su finalidad consiste en dar a conocer y fomentar el conocimiento de la sociedad civil respeto a los valores paisajísticos y sus transformaciones, y aumentar la conciencia sobre la importancia del paisaje para el desarrollo humano, la consolidación de la identidad europea y el bienestar de los individuos y la sociedad en su conjunto. Es un reconocimiento formal a políticas o medidas que hayan alcanzado un resultado concreto y medible, aplicadas por autoridades locales, regionales u organizaciones no gubernamentales a la protección, gestión y planificación del desarrollo sostenible de los paisajes. Los criterios para la adjudicación del premio son: el desarrollo territorial sostenible, la ejemplaridad, la participación pública y la sensibilización.

Carteles de la candidatura del Guadiamar al premio de paisaje del Consejo de Europa
Carteles de la candidatura

¿Por qué el Guadiamar?

El Paisaje Protegido del Guadiamar es un sutil hilo verde cuyo lento goteo nos remonta a lo largo de densos paisajes cotidianos, enlazándonos y aferrándonos a sus riberas que discurren entre dos espacios excepcionales: las marismas de Doñana y las dehesas de Sierra Morena. Un lazo que permite el fluir de los ecosistemas entre dos reservas de la biosfera y que roza un área metropolitana poblada por más de un millón y medio de ciudadanos, que tienen en el Guadiamar su fragmento de naturaleza más cercano y accesible. La historia de una segunda oportunidad, después del trágico accidente medioambiental de hace más de una década, vuelta a escibir con el esfuerzo de muchos para nuevos usos. Una nueva razón de ser que hace compatible el discurrir de la naturaleza con el asomarse del ciudadano, de sus vivencias y de su calidad de vida.

La gestión de la catástrofe de la contaminación del río Guadiamar se puede considerar un ejemplo modélico de cómo un evento catastrófico puede ser reinvertido hasta llegar a ser un elemento generador de una dinámica que no solo tiende a restablecer los paisajes contaminados tal y como eran, sino que, yendo más allá de este ya de por si ambicioso objetivo, los mejoran sustancialmente. Se restablece así la función de pasillo ecológico y se proporcionan unos nuevos usos para unos nuevos usuarios, entre ellos el recreativo y divulgativo.

De hecho, este es el principal logro del proyecto: transformar un paisaje arrinconado por el aprovechamiento agrícola, que destruía su vegetación de ribera y banalizaba sus funciones originales a un reconquistado territorio rico de valores acordes con el desarrollo sostenible. Lo que podía haberse quedado en un paisaje residual, asediado, inaccesible y contaminado se ha transformado, gracias a la acción continuada de la administración y de la ciudadanía, en un vector territorial restaurado. Vector que goza de protección jurídica específica como Paisaje Protegido y que se ha restaurado de forma coherente gracias a una intensa labor previa de investigación. Vector que actualmente restablece las relaciones entre los paisajes de la sierra y del litoral, y que se ha puesto en valor para su uso y disfrute de la población creando, en definitiva, un nuevo espacio compartido entre el hombre y la naturaleza: un nuevo paisaje renovado.

La historia del Guadiamar son realmente dos historias, la de un paisaje que quedó huérfano de personas, y la de personas que quedaron huérfanas de su paisaje. Hoy la historia del Guadiamar se cuenta en una sola historia, es la historia de una segunda oportunidad, la historia de un reencuentro.


Más información:

Video que avala la candidatura oficial presentada por Andalucía de El Corredor Verde del Guadiamar al ‘Premio Europeo del Paisaje 2013

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paisaje protegido Guadiamar

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