Análisis y diagnóstico sobre urbanismo, paisaje, patrimonio histórico y uso público recreativo para el Plan de Ordenación del Territorio de la Sierra de Cádiz (Cádiz)

El planeamiento general necesita adaptarse a las necesidades reales, presentes y futuras, de los municipios

Del análisis del planeamiento vigente se desprende la necesidad de su revisión, además de para adaptarse a las determinaciones del POTA, para responder a las necesidades actuales y futuras de los municipios, respecto a la demanda real de viviendas, cuyas previsiones deben también modularse en base a la posible incorporación de viviendas irregulares compatibles con el modelo territorial propuesto por los instrumentos urbanísticos. También el POTS podrá colaborar en poner freno a la proliferación de viviendas aisladas no ligadas a las actividades productivas, especialmente en los paisajes frágiles o en aquellos donde se acumulan tensiones urbanísticas; así como a los requerimientos de las actividades productivas en Suelo No Urbanizable, tanto las relacionadas con la explotación agrícola, como aquellas emergentes relativas al turismo rural y deportivo y a las instalaciones de energías renovables.

En este sentido el POTS puede proponer una normativa para el SNU/SNUEP sobre edificaciones agrarias e instalaciones de energías renovables, que homogeneice su tratamiento en el marco de la diversidad territorial del ámbito (secano, olivar, sierra…) y que promuevan la integración paisajística.

Igualmente, habrá que esmerar las precauciones en la integración paisajística de los bordes urbanos y en la necesaria protección y puesta en valor de los recursos naturales y paisajísticos existentes. En este sentido el POTS puede establecer zonas de especial protección, que identifiquen y protejan los territorios con valores naturales, culturales y paisajísticos que no estén ya protegidos por legislación específica.

El patrimonio cultural es un amplio y reconocido, pero sujeto a dinámicas de abandono o de sobreexplotación turística

El ámbito despliega un amplio y muy reconocido conjunto de valores patrimoniales. Éste se caracteriza, además, por su variedad tipológica y cronológica, fruto de la combinación de una larga historia de ocupación del territorio y de la característica diversidad económica y paisajística de los ámbitos de serranía.

Especialmente amenazado está el hábitat tradicional en los núcleos urbanos, que precisa de un acuerdo entre la protección de sus valores esenciales y el acomodo de las necesidades de la población local, en especial para no abusar del recurso al turismo, tanto de ocio como residencial. Como nota positiva, existen destacables casos en que las actividades industriales y artesanales tradicionales han encontrado acomodo en los mercados contemporáneos, posibilitando su supervivencia. Mención especial merecen los crecimientos previstos, que se deben estudiar desde el punto de vista de la percepción visual de los núcleos a efectos de no desvirtuar las vistas que continúan siendo particularmente descriptivas de su inserción en el entorno.

Es reseñable el esfuerzo, si bien truncado, de abordar la protección y puesta en valor del patrimonio arqueológico e histórico como conjunto de múltiples facetas integrado en un mismo territorio. Si bien la idea de museo-territorio puede resultar demasiado ambiciosa, la figura del Plan Territorial sí presenta la oportunidad de asentar las bases para un tratamiento conjunto y equilibrado de los valores del ámbito, que esté además basado en el aprovechamiento de sus recursos locales.

El paisaje de la Sierra de Cádiz, marca de identidad del ámbito, necesita ser preservado y puesto en valor

Aquellos parajes y sobre todo aquellos senderos que han sido reconocidos por la población como parte concreta de sus paisajes, deben entenderse como muy frágiles, y esmerarse las precauciones en su conservación y tratamiento paisajístico.

A la vez, los recursos e hitos paisajísticos identificados por el proceso social y que actualmente no son alcanzables mediante un sendero público señalizado deben ser los prioritarios para ampliar estos equipamientos (Sierra de Ubrique, embalse de los Hurones…), y en este sentido se puede también señalar que, en general, los ríos y embalses no gozan de un buen registro.

El uso público recreativo es un yacimiento de empleo que puede colaborar en fijar población en la sierra, pero deben coordinarse las actividades e incrementarse su puesta en valor

Análisis del paisaje de la unidad paisajística de la Sierra de Grazalema

El ámbito consta de un sistema de equipamientos públicos vertebrado principalmente por los espacios naturales protegidos y la Vía Verde, quedando las zonas de campiña al margen. Su distribución se condensa en la zona más montañosa y, especialmente, en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Por lo tanto, los fulcros de la actividad recreativa son el embalse de Bornos, la Vía Verde de la Sierra y el citado Parque.

De cara al futuro es necesario plantear una estrategia de conexión, que permita formalizar rutas largas, al fin de atraer un público que, actualmente, no tiene respuesta a su demanda en este ámbito y que cada vez es más numeroso. También habrá que enfrentarse a la creciente demanda de las actividades de BBT/cicloturismo, carrera de montaña y escalada.

Se echa también en falta un proyecto unitario de señalización y de difusión turística. Los equipamientos adscritos a la RENPA poseen su propia imagen gráfica.

No obstante las carencias y limitaciones, pero también las calidades y oportunidades aprovechadas, sobre esta red de itinerarios y equipamiento se desarrolla un amplio conjunto de actividades. La mayoritaria es la senderista, seguida por la ciclista. Pero también se realizan rutas ecuestres, escalada, espeleología, barranquismo, deportes aéreos, ornitología y actividades náuticas.